Una de las enseñanzas de la palabra de Dios que encontramos en la Biblia es la primicia de Su ofrenda a nosotros. Dios, antes de crearnos, creó primero el cielo, la tierra, los árboles y el fruto; todo esto para nosotros, para cuidarlo, administrarlo, multiplicarlo y disfrutar su producto. 

Por lo tanto, al momento que fuimos creados ya teníamos unos bienes, un regalo anterior a nosotros.

La ofrenda que Dios nos dio, también, fue un ejemplo dado para aprender cómo debemos ofrendar ante él para mantener fluyendo Su bendición eterna.

¿Cuál es el concepto de primicia según la ofrenda de Dios? 

Dios nos concedió su ofrenda antes de crearnos. Con esta acción nos demuestra cuán valioso es lo primero que se da con fe y con amor, en pureza de corazón. Para vivir de continuo Su bendición, debemos caminar con el compromiso de ofrendar lo Primero que tenemos, no esperar más tarde cuando gocemos de mayor abundancia, pues ya no sería primicia sino más bien dar de algo que me abunda, por ende le estaría dando algo a Dios porque no lo necesito.  

Debemos entregar al Señor nuestras primicias, tal como nos dice la palabra, que hizo Abel, ofreció los primogénitos de sus ovejas con generosidad. De la misma manera que Jesús se entregó como primicia para constituir la congregación de los primogénitos que le entregó al Padre.  

¿Por qué Dios rechaza una ofrenda?

La ofrenda que Dios dispuso para nosotros no tiene precio. Su creación está llena de riquezas y de vida para nosotros.  No solo nos dio un lugar y bienes materiales, nuestro creador, ofreció su propio Hijo, Su unigénito, para que alcanzáramos la salvación y fuésemos reconciliados con El. Por lo tanto, nada de lo que ofrendemos a él se comparará con lo que hemos recibido.  

Contrario a este ejemplo perfecto de ofrendar, algunas de las ofrendas del hombre son como una burla; primero espera acumular bastante antes de ofrendar haciendo que pierda la importancia de prioridad. 

Es ahí donde el Señor rechaza lo que ofrecemos porque no estamos dando con devoción ni amor, estamos ofreciendo lo secundario, esto fue lo que hizo Caín según nos cuenta la palabra, concedió una ofrenda de frutas y verduras, pero esta acción no era producto de su generosidad voluntaria, por el contrario, lo hizo como una obligación y competencia con su hermano Abel.   

¿Qué tipo de ofrenda debemos dar a Dios?

La ofrenda que le entregamos a nuestro Dios debe ser Santa, Pura, en Amor y por Amor la ofrenda o primicia que entregamos debe ser Honesta, sin comercio, es decir no dando por intercambio de recibir nada de Él, pues ya lo recibimos todo. Debemos estar claros, estar consciente y entender que no le damos a Dios para recibir bendiciones pues la bendición nos fue dada en El. Más esto está escrito, que al obedecerlo a Él, fluirá y se manifestarán en mí y a través de mi dicha bendición. 

Romanos 11:16  dice que la manera de entregar nuestras primicias habla de lo que será el resto.  

Cada vez que entregamos a Él la ofrenda o primicia habrá una respuesta a dicha entrega. Todos, o por lo menos, la mayoría de nosotros queremos ser bendecidos en cada aspecto de nuestra vida, por ende, siempre debemos dar a Dios lo primero que corresponde a cada aspecto.  Siempre debemos dar a Dios lo primero de nuestro tiempo, de nuestros recursos, de nuestras fuerzas, de nuestros sentimientos, pensamientos y amor, de esta manera reposará su bendición en nosotros.

Enseñanza

Siempre recibimos de Dios sus primicias como muestra de Su amor, de la misma manera modelada y enseñada por El, Él espera recibir de nosotros nuestras primicias.

Cada vez que ofrecemos al Señor lo primero que tenemos, declaramos con nuestra acción de entrega que Él es el primero, y no solo El primero, sino “El Único” que no existe otro más importante en nuestras vidas digno de recibir las primicias, además hablará de nuestro compromiso y amor hacia Él y Su respuesta a nosotros siempre será el cumplimiento de la esencia de Su bendición que se extiende en el tiempo, mientras nosotros sus hijos disfrutamos caminado la vida plena de Su Gracia Divina.

Carlos A. Jiménez

Carlos A. Jiménez

Pastor

Carlos A. Jiménez es el pastor principal de la iglesia Edificadores de Naciones, ubicada en Staten Island, Nueva York.  Recibió su licenciatura en Ciencias de Computación de la Universidad Pedro Henríquez Ureña en República Dominicana, donde nació. Después de mudarse a los EE.UU., más tarde obtuvo doble maestría, en Administración de Empresas y la otra en Divinidad de Regent University.

Él y su esposa, Lissette, son padres de cuatro hijos, Karla, Nehemías, Benjamín y Gian Carlos.

1 Comment

  1. Guillermo

    Las ofrendas y los diezmos y primicias son del pastor y su familia libro de número capítulo 18

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