Nuestro propósito define ¿Porque existimos?

Edificadores de Naciones existe con el propósito de despertar la identidad de hijos con el Padre eterno a través de una verdadera relación con Jesús, dependiendo del Espíritu Santo.  Conectamos [relacionalmente]  a cada hijo de la casa, dentro de la familia y comunidad de creyentes, comisionándolo, para avanzar el Reino de Dios en las naciones.

Misión

Nuestra misión define lo que hacemos. La misión de Edificadores de Naciones es: Alcanzar a otros para Cristo empoderado por el Espíritu Santo.

Mateo 28:18-20

18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”

Valores

Nuestros valores definen quienes somos

En Edificadores de Naciones tenemos cinco valores fundamentales que salen directamente de Hechos 2:42-47

42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.43 Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. 44 Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;  45 y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. 46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

Valores
  1. GRACIA: Recibiendo, viviendo en y compartiendo la gracia de Dios.
  2. CRECIMEINTO: Creciendo en sabiduría, carácter y obediencia.
  3. COMUNIDAD: Experimentar la vida de comunidad para establecer relaciones duraderas y transformadoras
  4. DONES: Sirviendo a Dios y a los demás con los dones espirituales que Dios me ha dado.
  5. GENEROSIDAD: Generosamente respondiendo a Dios con los diezmos, ofendas, tiempo, posesiones y dones espirituales – supliendo las necesidades de la congregación, comunidad y las naciones.

El Credo Apostólico

Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.

Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra del Espíritu Santo; nació de la virgen María; padeció bajo el poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos, y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo; la santa Iglesia Cristiana, la comunión de los santos; la remisión de los pecados; la resurrección de la carne; y la vida eterna. Amen.

  Creemos en un solo Dios, Creador de todas las cosas, Santo, infinitamente perfecto y eternamente existente en una unidad de amor de tres Personas igualmente divinas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Teniendo conocimiento ilimitado y poder soberano, Dios en Su gracia se ha propuesto desde la eternidad el redimir a un pueblo para sí mismo y hacer todas las cosas nuevas para Su propia gloria.
Creemos que Dios ha hablado en las Escrituras, en el Antiguo y Nuevo Testamento, a través de las palabras de autores humanos. Como la Palabra inspirada de Dios, la Biblia es sin error en los escritos originales, es la revelación completa de Su voluntad para salvación, y es la autoridad final mediante la cual todo pensamiento y comportamiento humano deberán ser juzgados. Por lo tanto, la Biblia debe ser creída en todo lo que enseña, ser obedecida en todo lo que ordena, y ser confiada en todo lo que promete.  
Creemos que Dios creo a Adán y a Eva a Su imagen, pero ellos pecaron cuando fueron tentados por Satanás. En unión con Adán, todos los seres humanos son pecadores por naturaleza y por decisión, están separados de Dios, y bajo Su ira. Solamente a través de la obra salvadora de Dios en Jesucristo podemos ser rescatados, reconciliados y renovados.
Creemos que Jesucristo es Dios encarnado, completamente Dios y completamente hombre, una Persona con dos naturalezas. Jesús, el Mesías prometido a Israel, fue concebido a través del Espíritu Santo y nacido de María la virgen. Él vivió una vida sin pecado, fue crucificado bajo Poncio Pilato, resucitó corporalmente de entre los muertos, ascendió al cielo, y está sentado a la derecha de Dios el Padre como nuestro Intercesor y Sumo Sacerdote.  
Creemos que Jesucristo, como nuestro representante y sustituto, derramó su sangre en la cruz como el perfecto y totalmente suficiente sacrificio por nuestros pecados. Su muerte expiatoria, y victoriosa resurrección, constituyen la única base para la salvación.  
Creemos que el Espíritu Santo glorifica al Señor Jesucristo en todo lo que hace. Él convence al mundo de su culpa, regenera a los pecadores, en Él son bautizados en unión con Cristo, y son adoptados como herederos en la familia de Dios. Él también habita, ilumina, guía, equipa, y da poder al creyente para vivir y servir como Cristo.  
Creemos que la Iglesia comprende a todos los que han sido justificados por la gracia de Dios, a través sólo de la fe, y sólo en Cristo. Ellos han sido unidos por el Espíritu Santo en el cuerpo de Cristo, del cual Él es la Cabeza. La verdadera Iglesia se manifiesta en las iglesias locales, cuya membresía debe estar compuesta solamente de creyentes. El Señor Jesucristo dejó dos ordenanzas, el bautismo y la Cena del Señor, las cuales visible y tangiblemente expresan el evangelio. Aunque no son medios de salvación, cuando son celebradas por la Iglesia en genuina fe, estas ordenanzas confirman y nutren al creyente.  
Creemos que la gracia justificadora de Dios, no debe estar separada de Su poder y propósito santificador. Dios nos ordena amarlo supremamente, y amar a otros sacrificialmente, a vivir nuestra fe cuidando los unos de los otros, con compasión hacia los pobres y justicia para los oprimidos. Con la Palabra de Dios, el poder del Espíritu, y la oración ferviente en el nombre de Cristo, debemos combatir a las fuerzas del mal. En obediencia a la comisión de Cristo, debemos hacer discípulos entre todos los pueblos, siempre dando testimonio del evangelio con palabras y hechos.  
Creemos en el retorno personal, corporal y premilenial de nuestro Señor Jesucristo. La venida de Cristo, cuyo momento solamente es conocido por el Padre, demanda constante expectación, y como nuestra bendita esperanza, motiva al creyente a vivir en rectitud, servicio sacrificial y con entrega a la misión.  
Creemos que Dios ordena a todos en todo lugar a creer al evangelio volviéndose a Él en arrepentimiento y recibiendo al Señor Jesucristo. Creemos que Dios resucitará a los muertos corporalmente, y juzgará al mundo, asignando al no creyente a la condenación y al tormento eterno consciente, y al creyente a la eterna bendición y gozo con el Señor en el cielo nuevo y tierra nueva para alabanza de Su gloriosa gracia. Amen.  
Creemos que el plan de Dios para la sexualidad humana se expresa únicamente dentro del contexto del matrimonio, y que Dios creó al hombre y la mujer como personas biológicas únicas hechas para completar el uno al otro. Dios instituyó el matrimonio monógamo entre varón y mujer como el fundamento de la familia y la estructura básica de la sociedad humana. Por esta razón creemos que el matrimonio es exclusivamente la unión de un varón genético y una mujer genética.   Genesis 2:24; Mateo 19:5-6; Marcos 10:6-9; Romanos 1:26-27; 1 Corintios 6:9.  
Creemos que el ministerio de evangelismo y discipulado es una responsabilidad de todos los seguidores de Jesucristo.  Mateo 28:18-20; Hechos 1:8; Romanos 10:9-15; 1 Pedro 3:15.

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